El aislamiento social como consecuencia de la Pandemia del Coronavirus dejó aflorar tendencias negativas, conservadoras e individualistas en las bases del magisterio, haciendo cada vez más vulnerable al maestro frente a la presión del gobierno y de las juntas escolares prepotentes y agresivas. Sobre todo en provincias, la autoridad tiene un control directo sobre el docente, tiene el poder de presionar para imponer su voluntad, haciéndole trabajar fuera de horario o controlar el voto en las elecciones.
